martes, 1 de octubre de 2013

¿Dónde quedó la Institucionalidad?

Hace algún tiempo venimos viendo una importante transformación en la forma de hacer política en Colombia, lo que directamente afecta la forma de interactuar de los ciudadanos.

Hace poco en una reunión social donde el tema político entró en la conversación, alguien dijo “¿De qué partido es aquel candidato? De ese doy yo”. Una frase que aparentemente habla del poco análisis que hacemos del entorno que nos rodea, es realmente el reflejo de la pérdida de valoración de lo institucional, nos estamos preocupando más por intereses personales y no colectivos, hemos dejado de construir filosofías a pasar a vivir solo de las necesidades particulares y de algunos en ciertos momentos, empujados más por la emoción que por la razón.

Una sociedad donde hay tantos intereses, miradas, afindades, etc. Si desconoce las instituciones está más cercana de la violencia que de la conciencia. ¿Qué es de una familia sin unas normas básicas de convivencia?

Y entonces ¿qué significa el término Institución?
1.    En un lenguaje común: organizaciones del Estado.
2.    Para la economía institucional: reglas de juego en una sociedad para viabilizar interacciones y transacciones entre personas y grupos. En este sentido deben entenderse las leyes y el derecho (formal o consuetudinario). En este sentido también el premio Nobel, Douglas North, padre intelectual de la economía institucional.
3.    Según el sociólogo inglés Chambers, el término institución tiene dos significados: organización y reglas de juego o sea 1 y 2

Para crear instituciones sólidas se debe pensar en a la organización, cooperación y acción colectiva de grupos de personas para obtener un resultado de intereses comunes, bajo unas normas que den pauta a unas reglas de juego.

Y es aquí, donde los ciudadanos del común tenemos un papel muy importante, y es el de participar respetando los acuerdos, los intereses de la mayoría y bajo unas normas. Participación que también debe ser cotidiana, espontánea, oportuna, independiente y crítica. Teniendo claro que participar no siempre significa que se haga lo que yo quiera.

Debemos aprender a defender nuestros intereses que beneficien a una gran mayoría, sin olvidarnos de la totalidad de actores que participamos en la sociedad. Cuando se trata de ciudad y de desarrollo, ningún proyecto puede estar desarticulado de todas las áreas de impacto.

Hoy nacen diferentes movimientos sociales que hablan de un despertar de conciencia, de un nuevo ciudadano preparado y participativo, pero no debemos olvidar el colectivo y de lo importante de reconocer los antecedentes y demás intereses de la sociedad, para intervenir con responsabilidad y respeto, sin atropellar.


No veamos como enemigas a las instituciones, acerquémonos, concertemos, transformemos, respetando siempre las reglas de juego. Y recordemos siempre que todo es un proceso y que para llegar al ideal, es más fácil si reconocemos la realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario