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jueves, 17 de mayo de 2018

Hidroituango, desde la emoción y la comunicación


Hidroituango, desde la emoción y la comunicación

La situación que hoy viven varios municipios, debido a los acontecimientos que ha generado uno de los proyectos más importantes para nuestro departamento como lo es Hidroituango, ha permitido visibilizar muchos sentimientos, en una época donde las redes sociales no solo le ponen voz a los que antes no hablaban, sino que también evidencia lo emocionales y poco analíticos que somos.

No soy ingeniera, así que no voy a hablar de los posibles errores técnicos del proyecto o de quién es la responsabilidad, pero si quiero hacer una reflexión social y comunicacional al respecto.

En parte porque estamos en época electoral, uno podría decir que es normal que ante la crisis comiencen a parecer los señalamientos de uno y otro lado, dándole responsabilidad directa e indirecta a los candidatos, también salen los señalamientos a los gobernantes actuales, y estos incluso me parecen más lógicos, porque desde mi percepción, con todo lo que he leído del tema, pueden haber errores de decisiones por querer apresurar las entregas, y por más que cualquiera quiera cortar la cinta, en procesos constructivos no podemos acelerar un proceso de secado del cemento, por poner un ejemplo, solo por querer hacerlo. Existen tiempos que son inamovibles. (Aclaro que no estoy diciendo que el problema tiene que ver con secado del cemento, no conozco los procesos técnicos que fallaron, más allá de las especulaciones de los medios).

¿Pero realmente hoy qué es lo importante? ¿Saber quién es el culpable? ¿Somos inquisidores? O será que hoy lo importante es solucionar el problema, no por proteger a un logotipo o político, sino por la gente que hoy no tiene ni siquiera la oportunidad de ingresar a sus casas.

Sin duda llegará el momento de conocer dónde estuvo la falla, creo que es importante no solo por las pérdidas económicas, ambientales y sociales generadas, pero insisto que hoy lo más importante es ver cómo se supera la crisis para poder darle feliz término a una mega obra a la que solo le faltan 7 metros y, sobre todo, para tener la tranquilidad de que varias comunidades estén seguras en sus viviendas y territorios ancestrales. Si era oportuno o no el proyecto, sin duda ese fue un debate que ya se dio años atrás, así en lo personal nos guste o no. Para lo que tenemos hoy, se pierde más si no se logra terminar.

Y es ahí donde yo diría que mis hashtags serían #TodosConelBajoCauca #TodosConHidroituango, no importa si quiero o no a EPM, o al político que considere “tiene la culpa”.

Pero por otro lado está el trabajo comunicacional de la crisis, que quienes me conocen me gusta y he asesorado en prevención y manejo de estas.  No conozco al colega que está asumiendo el liderazgo en este momento el manejo de la comunicación de crisis de EPM, pero debo reconocer que lo que he visto es lo que yo habría sugerido: dar la cara, generar las alertas, enfocar el discurso en la importancia en las personas y tratar de promover la solidaridad del público en general con la empresa.

Sin embargo, este es uno de los ejemplos claros de que las crisis deben manejarse desde antes de que ocurran, debe estar prevista en el actuar diario de las organizaciones, pues estas son como las personas, cuando un amigo comete un error público y yo tengo una buena relación, es más probable que lo defienda que a esa persona que ha sido odiosa conmigo.

Para nadie es un secreto que EPM dejó de ser la empresa más querida de los antioqueños. Este afecto viene perdiéndose desde hace años. Y es muy evidente cuando uno ve grupos de WhatsApp de personas que se unen frente a los cobros desmedidos, luego de reuniones donde la comunidad no se siente escuchada por la empresa, como el que se creó el año pasado en Santa Elena luego de que comenzaran las alzas desbordadas en las facturas, con explicaciones poco claras y profundas, además de los hashtags y memes que se riegan en contra de la empresa en diferentes momentos.

Y es que hay un principio básico de comunicación, y es la importancia de escuchar, y para el caso de las empresas el escuchar a sus públicos o audiencias, y eso debe ser permanente, es decir, debe ser algo inherente como si fuera parte del ADN de estas, para que cuando llegue una crisis, no sea tan complejo lograr sinergias y apoyos de la opinión pública.


Es por eso que, aunque no estoy de acuerdo que sea el momento de buscar culpables, entiendo perfectamente por qué tanto ciudadano herido emocionalmente por la empresa, hoy aproveche para atacar, y no apoyar, que es lo que realmente necesita, no solo EPM, sino la comunidad.


Ana Carolina Sánchez Rave
Comunicadora Social Periodista
Especialista en Gerencia de la Comunicación
@anacaritosr

sábado, 23 de enero de 2016

Sembrar un árbol y visitas guiadas al campo, deberían ser obligatorias

Sin duda el cambio de conciencia no se logra de un día para otro, pero nuestro planeta está en EMERGENCIA AMBIENTAL y al parecer no hemos podido entender. Y no importa que todos los días los noticieros muestres ríos que vimos por años con grandes caudales, hoy convertidos en grandes playas.

Quienes no tienen la fortuna de vivir en zonas de densa vegetación, por desconocimiento y falta de relacionamiento, pero quienes viven cerca de reservas ecológicas porque les parece absurdo que el planeta necesite tanto de un poco de musgo, cuando en sus entornos pueden ver tanto, por poner un ejemplo.

Para mí, los niños y adolescente son la esperanza en el corto plazo. No solo porque tienen la mente más abiertas para aprender, sino porque son capaces de juzgar a sus padres.  Es por ello que veo urgente una norma que obligue a toda institución educativa visitar zonas rurales, parques ecológicos, reservas, etc., donde los niños no solo interactúen, sino que entiendan la importancia de cuidar zonas de nacimientos y alta población vegetal y animal. 

Y si es posible, que estas visitas siempre estén acompañadas de varias especies nativas, como regalo al planeta, para ayudar a reforestar. Ya hoy en día, hacen un esfuerzo interesante por esto, Policía Ambiental y Carabineros, que bueno unir esfuerzos con ellos que ya tienen experiencia con estas actividades, y el trabajo con niños y jóvenes, con otras organizaciones privadas y gubernamentales.


Hoy, como muchos fines de semana, me di el gusto y privilegio de caminar por diferentes senderos del Parque Arví. 

Me gusta caminar por distintas zonas y me doy cuenta cómo a campistas les gusta buscar lugares solitarios para compartir con la naturaleza. El plan es maravilloso, pero tristemente no hemos podido aprender que no se debe dejar basuras en estas zonas. ¿Nos falta conciencia o inteligencia?

Ver basura en lugares absurdos, donde solo la inconsciencia y la burla pueden llevar a esconder basura, en vez de cargarla algunos metros para llegar a tantos acopios de basura que tiene el Parque.





Pero viendo la basura, y con mi mente que le encanta pensar en mercadeo y comunicación, no pude evitar pensar en la inversión social que deben hacer las grandes marcas. Un picnic, una acampada, una salida al campo para una sancochada suele venir acompañada de botellas familiares de gaseosas. De hecho me encontré tristemente con varias. 

Al ver estas botellas como basura en pleno bosque, lo primero que sentí fue rabia, y querámoslo o no, mi rabia miraba una marca, así mi conciencia pensara en unos seres. ¿Por qué no generar tomas en los parques naturales, así como se hacen en los centros comerciales, e interactuar con su público de alguna manera lúdica pedagógica? ¿Qué tal sketch, lúdica, tomas, etc.? O pensar en invertir en puntos de acopio de basura o empleados uniformados con las marcas que ayuden a la recolección de estas. En fin, ideas podrían haber muchas.
 
Trabajemos porque estas marcas se conviertan en protectores del planeta. Sé que llegar a todo el territorio es muy complejo, pero si veo a mi Parque Arví, el que visito con frecuencia, hay zonas de una afluencia muy alta donde la gente no cuida, pero que afortunadamente la administración tiene personal permanente recolectando basuras. 

Aquí hay mucha gente, grupos de amigos y de familias que se pueden sensibilizar. Y son familias que buscan parques y bosques para pasear.

El problema es de todos, que bueno que gobernantes así como promueven el día sin carro, promuevan el día de siembra un árbol, adopta un parque, o algo así. Claro, con la responsabilidad y asesoría para sembrar lo que realmente le aporte a la biodiversidad de cada lugar, en convivencia con el desarrollo de nuestras ciudades.

Y pensando en el Postconflicto, y los salarios que van a recibir los guerrilleros, se debería considerar un buen grupo de estos para ayudar a reforestar.

Hay muchas cosas que todos podemos  hacer, y si no hay interés particular de algunos por recuperar nuestros bosques, cuencas, parques y demás, por favor tomemos conciencia, de no ensuciar más nuestras reservas naturales, que a todos nos va a afectar.