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domingo, 29 de septiembre de 2013

Camila suspira al despedirse
y se aleja pensando si fue evidente o logró controlar sus labios
"Si supieras lo que controlo mi cuerpo cada que te veo"
era apenas su pensamiento, mientras se subía al carro.

Andrés la miraba a los ojos mientras conversaban
y ella automáticamente comenzaba a acariciarse sus brazos,
como si fuera un pequeño pidiendo abrigo.
Si tomaba conciencia, de una se sentaba recta, 
pero cuando menos pensaba ya se acariciaba su pierna.

Sin embargo, como justificándose, 
Camilia ponía en su mente esos 10 segundos,
en los que no sabía si Andrés en un acto de valentía,
o como reacción misma de su propio impulso, 
mientras contaba una anécdota comenzó a jugar acariciando sus dedos. 

Fueron solo 10 segundos que Camilia quiso prolongar,
por eso fue el único momento en el que parecía una estatua.

Pasó ese mágico momento, 
y ella de nuevo a controlar sus movimientos.
La carcomía el miedo de expresar sus sentimientos
al mismo tiempo que el deseo de sentir sus besos.



jueves, 15 de agosto de 2013

Se cruzaron nuestras miradas, estoy segura,
Se cruzaron nuestras miradas, pero también las ganas.
Y corrimos, con tanta fuerza que hasta perdí el aire.
Solamente que no corrimos a besarnos,
corrimos abrumados por tanto sentimiento,
a seguir cada uno con su propio cuento

jueves, 3 de enero de 2013

Respuesta a una inquietud o angustia

La poesía es como el cine,
nunca reflejarán la verdadera historia.
No hay que buscar verdades absolutas,
para eso están las fuentes.
La mirada del cine y la poesía,
no son más que desahogos y
miradas subjetivas, 
a las que se les cargan situaciones
para generar emociones.
.
Así que no hay que hacerse películas
buscando versiones con otras visiones, 
cuya única diferencia
es la mirada de quien las escribe
o las cuenta.

Mi prosa es es mi historia o la tuya o la de ella,
o simplemente la imaginación volando en cometa,
 contada con el aroma de la brisa
que cada día me cobija.

Un flor puede ser nostalgia o alegría,
según la amplitud de mi sonrisa,
o de quien me murmulla a la otra orilla.

Una historia hoy puede ser mañana otra,
cambiando algunos nombres,
describiendo otros colores y
 expresando los olores que entran por la ventana rota,
siendo  la misma u otra, la fuente de inspiración que me connota.

Lee mi historia, y no busques encuentros ni desencuentros,
porque el único mal entendido será
el que creas con tu propio cuento.